miércoles, 9 de noviembre de 2011

El niño como imagen icónica

Escolio del Cap. IV de Conversaciones con Jorge Fukelman. Psicoanálisis: Juego e Infancia
 

Hay ciertos niños que son el ícono de una glosa de letras inconscientes de los padres, la imagen icónica de estas letras, una suerte de Verónicas vivas (*). El cuerpo del niño es un comentador de las letras parentales reprimidas. La encarnación de la letra evoca una letra que pudiera representarse a sí misma, una letra completa.

(*) Según la tradición católica, durante la Pasión de Cristo, una mujer se quitó su velo para secar con él la cara del Mesías. La imagen de la cara de Jesucristo quedó impresa en el pañuelo de lino y éste milagrosamente se conservó a través de los siglos, convirtiéndose en un objeto de culto. La mujer más tarde sería llamada Verónica cuya etimología mixtificada se hace derivar de la combinación entre el latín verum (verdadero) y el griego Eikôn (icono, imagen), "la verdadera imagen"; aunque más probablemente procede del griego Βερενίκη (Berenice), forma dialectal macedonia de Φερενίκη (Ferenice), "portadora de la victoria". Este episodio, pese a representar una de las estaciones del Via Crucis, no se encuentra en los Evangelios canónicos. La cita más antigua de este episodio data del siglo V, en el Evangelio apócrifo de Nicodemo.

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